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26 de julio de 2026

Cáñamo, carbono y construcción: qué tan verde es realmente

Se dice que el cáñamo captura más CO2 que un bosque y que el hempcrete es carbono negativo. Las cifras existen, varían bastante entre fuentes, y conviene leerlas con cuidado.

El cáñamo tiene una narrativa ambiental potente: crece rápido, captura carbono y sirve para construir. Buena parte de eso tiene respaldo. Pero las cifras que circulan varían mucho entre fuentes, y algunas comparaciones están hechas de forma tramposa. Vale la pena separar.

Captura de carbono en el cultivo

Las estimaciones disponibles ubican la captura del cáñamo industrial en un rango de aproximadamente 8 a 15 toneladas de CO₂ por hectárea. Distintas fuentes dan rangos ligeramente distintos: unas hablan de 9 a 15 toneladas durante un ciclo de crecimiento de unos cinco meses, otras de 10 a 15 hasta la madurez, otras de 8 a 15 por año.

Esa dispersión no es un detalle menor: significa que el dato depende de la metodología, del ciclo considerado y de las condiciones del cultivo. Cualquiera que cite un número exacto sin rango está simplificando.

La comparación con los árboles, con matices

La comparación más repetida es que el cáñamo captura más que un bosque: frente a las 8-15 toneladas por hectárea del cáñamo, los bosques absorberían del orden de 2 a 6 toneladas de carbono por hectárea al año. La cifra existe, pero la comparación merece dos advertencias.

Primera: el cáñamo se cosecha. El carbono capturado no se queda en el campo, se va con la biomasa, y lo que pase después con ese material determina si el carbono queda almacenado o vuelve a la atmósfera. Un bosque en pie mantiene su reservorio. Segunda: un cultivo anual y un ecosistema forestal no son intercambiables en biodiversidad, suelo ni permanencia. Comparar solo la tasa de captura ignora todo lo demás.

Hempcrete: el número y su letra pequeña

El hormigón de cáñamo (mezcla de cañamiza con cal) es donde la historia se vuelve más interesante, porque el material sigue absorbiendo CO₂ mientras la cal carbonata. Las cifras reportadas van de 130 a 165 kg de CO₂ por metro cúbico en algunas fuentes, mientras un estudio más reciente sitúa el secuestro neto de un muro correctamente formulado y curado entre 90 y 160 kg por m³.

La palabra "neto" es la importante: al descontar la producción de la cal y el transporte, el balance baja. Y hay una limitación técnica que se omite con frecuencia: el hempcrete no es estructural. Funciona como cerramiento y aislamiento, con muy buen desempeño higrotérmico, pero necesita una estructura portante aparte. No reemplaza al concreto en la función que hace al concreto insustituible.

El tamaño real del mercado

Para dimensionar: según la UNCTAD, cerca de 40 países produjeron unas 275.000 toneladas de cáñamo industrial en bruto o semiprocesado en 2019, con un valor de mercado global estimado en torno a los 5.000 millones de dólares en 2020. Es un mercado real, pero pequeño frente a los materiales de construcción convencionales.

El balance honesto

El cáñamo es un cultivo con buen perfil ambiental y el hempcrete es un material con ventajas reales de aislamiento y de huella de carbono frente a alternativas convencionales. Nada de eso requiere exagerar: la versión sobria ya es un buen argumento, y sostiene mejor una decisión de inversión que la versión inflada.

Fuentes

  • Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Datos de producción global de cáñamo industrial, 2019-2020.
  • Hempcrete Spain. «¿Cuánto CO₂ puede secuestrar realmente el hormigón de cáñamo?» (hempcrete.es).
  • Cannatlan. (2023). «El cáñamo, dos veces más eficiente que los árboles en la captura de carbono», 14 de diciembre.
  • Kannabia. «La eco-construcción a través del hempcrete».
  • Fair Companies. «Hempcrete: más transpirable, ligero y regulador que cemento».